Se supone que abajo debiera aparecer el reproductor de goear con la canción My father’s eyes, de Eric Clapton, pero NO, aparece el pedorro reproductor de wordpress
Father’s eyes – Eric Clapton Father’s eyes – Eric Clapton
Se supone que abajo debiera aparecer el reproductor de goear con la canción My father’s eyes, de Eric Clapton, pero NO, aparece el pedorro reproductor de wordpress
Father’s eyes – Eric Clapton Father’s eyes – Eric Clapton
Acá me tienen después de casi un año sin agregar escritos para informarles a los pocos fieles de este lugar y a todo distraido que vaya uno a saber cómo y por qué anda por acá, que he decidido cambiar el host de este blog. Sí, claro que huelgan llos por qués. Los que me conocen un poco saben de mi reticencia hacia los por qués y porques.
He tenido especial cuidado al volcar en el nuevo espacio todo el contenido que acá se encuentra, respetando las fechas originales de cada post y comentario y principalemte el contenido de los mismos. Sólo se verán modificados la lista de enlaces a los blogs amigos y especialmente el aspecto, por lo menos hasta que encuentre una plantilla mejor.
Seguiré manteniendo activo este espacio por el tiempo que sea necesario hasta que todo se acomode dignamente por allá.
Si todavía están interesados, acá les dejo el link: http://hoyyoestoyaca.blogspot.com/
Ahora sólo resta que me dedique a escribir algo para que todo esto tenga aunque sea un mínimo sentido.
¡Los espero!
Serán bienvenidos como siempre… Como se lo merecen.
Saludazos.
Nota: Está anulada a posibilidad de dejar comentarios. Para eso, diríjanse a la nueva dirección. GRACIAS.
SEPA DISCULPAR LAS MOLESTIAS OCASIONADAS.
ESTAMOS TRABAJANDO PARA USTÉ (?)
Hablar de las ventajas que nos ofrece Internet para poder comunicarnos con gente sería ocioso. Inclusive lo sería indicar que uno puede hacer uso de esas ventajas para “reencontrarse” con personas que no ve desde hace mucho, mucho tiempo.
Así fue como nos pusimos a hacer memoria de aquellos tiempos lejanos, cálidos, lúdicos, inocentes…
Pero el fondo del baúl de los recuerdos nos depara situaciones inesperadas.
Uno se mete tranquilamente, revuelve, saca cosas y momentos haciendo alarde de “buena memoria” recordando detalles infinitesimales hasta que de pronto…
aquellaamigadelainfancia@hotmail.com dice:
que recordas de como era yo de chiquita..?
aquellaamigadelainfancia@hotmail.com dice:
abro el paraguas..?
MrHalls dice:
…
aquellaamigadelainfancia@hotmail.com dice:
a ver
aquellaamigadelainfancia@hotmail.com dice:
“oigo”
MrHalls dice:
nada… la verdad que no recuerdo mucho
MrHalls dice:
no sé, es raro que recuerde tan bien ciertos detalles…
MrHalls dice:
voy a hacer mate
MrHalls dice:
blam!
¡Y salí corriendo con la excusa de hacer un mate!
Ella fue por un café.
El MSN tiene sus ventajas…
Miércoles 4 de abril de 2007.
Estabas ahí, correteando por el pasillo del bus.Un minuto después… Nuestro primer abrazo cogote a cogote. Y esa “corriente” que no supimos resolver en ese momento. Creo que sabíamos que ya tendríamos nuestra oportunidad.
Y la tuvimos, por cierto.La tuvimos porque la supimos esperar, la supimos crear y… ¡¡Disfrutamos tanto en el proceso!!
Vinieron el shopping, el coquito coquito, la farmacia, la misa, la tía Bety, la comida casera de la mano de la rana choclera, el danette gate, el incidente con los federales, los bollitos con crema, el millón de cornalitos, la desaparición de la cucharita, y risas… ¡¡Tantas risas!! Y un asado inolvidable, con un fuego insuperable…
Otro viri-viri: Y usté cuánto más se me va a demorar?
Aparecieron las medias rayadas…El inolvidable “Y usté cuándo…?”
Y una fiesta que se arma en tres minutos.Las siete llaves y eso es… Eso es… ¡¡Es olor a asado!!
Las estrellas y la luna llena como únicos silenciosos testigos.Aquél miedo que ya no está.Termodinámica prestada por partes.La oruga mateando en la cocina.Es hora de volver, pero… “Tiene un tema ahí”
También llegó el mejor de todos los besos que di y recibí… Justo al momento de tu partida de regreso.
Si hoy busco entre mis recuerdos más felices, esos cuatro días aparecerán… Sin dudas.
Gracias.
El grupo: Numeroso, variopinto, heterogéneo, ecléctico… todos con alguna capacidad más o menos encubierta, todos con alguna limitación imposible de disimular, todos con un toque de neurosis casi pintoresca (alguna que otra manía, fobias que no sorprenden ni limitan, alguien exhibiendo su veta serial… “lo normal”, bah…)
Laura, Claudio, Mariela, Pablo, Cintia, Virginia y yo personificando a Tony (todos pseudónimos para preservar identidades) (?!)
El lugar: Lago Nahuel Huapi, Playa Bonita.
El clima: Increíble, cielo totalmente despejado, luna llena, sin viento y un poco de frío… no mucho, pero frío.
El equipaje: una cerveza, un buen vino y la guitarra.
El motivo: Sobremesa en el lago.
La actividad: Nada del otro mundo. Apoyar culo en piedras y charlar. Las infaltables piedras arrojadas al lago… incluyendo a las que nunca llegaron al agua. Risas relajadas y sinceras, espontáneas. Dejar que el tiempo simplemente transcurra. Disfrutar incluso el silencio. Un silencio largo, tranquilo.. que nadie propuso pero que todos aceptamos con gusto. Un silencio cómodo que cada uno recorrió vaya uno a saber por dónde y con quién… Silencio que todos supimos disfrutar.
De pronto alguien se dio cuenta: “Somos unos grossos… si estamos acá es porque lo merecemos, nos merecemos este momento único” Y yo sonrío creyéndome que merezco la compañía de ustedes… Y no es poco.
Pintó el frío. La Colo insistió, perseveró y actuó. Se apareció con unas cuantas ramitas. Pablo cedió una factura de no sé qué compra. Y yo aporté de mi encendedor el equivalente a un fósforo. Varias escapadas hasta el cementerio de maderitas y el anuncio de Cintia: “Es oficial que no nos pensamos mover de acá”. El fuego está en marcha.
¿Qué más podíamos pedir?
Ah… sí, que Laura no cante.
Y fue lo que imploramos todos. Pero fue inútil.
Y fue así que decidimos volver.
Ya eran las cuatro de la mañana…
De una noche inolvidable.
Gracias.
Silencios locuaces.
Diálogos.
Evidentes entre líneas.
Abducción.
Risa plena.
Viaje al Sur.
Ruido a maderitas.
Olor a asado.
¿Y usté cuándo…?
Cerrajería.
¡Súper agente 86!
Cuidados los dos.
Viajes al Norte.
Llamadas diarias.
Lectura de a dos.
Efímeras certezas.
Razonables dudas.
Ojos en los ojos… Y en la luna llena.
Piel.
Olor.
Buen vino.
Torta.
Almíbar.
Jugar.
Transitarte al borde de la ablación.
Seguir ateo… y conformar un cónclave.
¡Habemus Papa!
Y festejar.
Sigo sin tener nada.
Y este negro sigue contento.
Y sí…
A veces me pasa que…
Recuerdo mi helado y…
Te extraño.
Y sigo contento.
Quieren saber.
Inevitablemente preguntan.
Hoy puedo responder.
Búsquenme en Playa Bonita, bajo las estrellas a la claridad de la imponente luna casi llena.
Buen vino tinto, cena frugal, un buen par de frutas frescas y algún medio turrón remanente de mi “gulosa” avaricia.
Aparentemente estaré solo.
Pero no.
Me la paseré con cada uno de ustedes. Algunos más o menos próximos que otros… todos presentes de algún modo acompañándome en una recorrida por mis emociones, vivencias, anhelos y recuerdos…
Brindaré por mí y por ustedes.
Hay días especialmente hermosos.
Días de ésos en los que uno mira seguido al cielo… Y lo ve distinto.
Uno anda con las emociones revueltas.
Y suceden cosas al respecto.
Y uno se sorprende.
Se acuerdan de uno.
Nos recuerdan.
Y nos avisan.
Nos ponen contentos.
Nos hacen consultas triviales.
No importa la geografía.
Puede ser desde una playa para nosotros desconocida… Por conocer.
Puede ser desde una bahía sin playa… Que conocemos demasiado.
Y también puede ser desde las huellas en algún maizal… En el que la luna ya ilumina con otra de sus fases.
No importa el medio.
SMS, msn, e-mail, teléfono, blog o hasta un presente (carta manuscrita incluida)… el la heladera del hostel!!!
Todo medio es útil cuando hay “qué” comunicar.
Hoy se sucedieron los medios.
Se sucedieron las personas.
Se sucedieron los recuerdos.
Se sucedieron los deseos.
Y nacen algunos anhelos.
Bienvenidos todos ellos.
En Bahía Blanca tengo un amigo que se llama Daniel.
Él tiene dos hermanos, uno de ellos en Bariloche, Juan José.
Juanjo, junto con su hijo Nicolás, me hospedaron por un mes completo en su casa, compartiendo asados, buenas pastas, odaliscas, muy buena música, algún paseo en catamarán y sus amistades.
El primero de sus amigos que conocí fue Fernando “el peti”, un Dogo de aquellos… Él también me dio una mano tremenda alojándome y dándome trabajo por unos cuantos días mientras yo confraternizaba con sus dos perrazos, la Negra y el Choco (temibles ellos).
Gracias al Peti, conocí a José y Carlos, otro peti (pero de puro petiso nomás). Con ellos, asadazos de por medio, alguna que otra cervecita y sus burlas al verme clavar mis primeros clavos de 4 pulgadas, tuve mis primaras nociones de cómo se construye una cabaña toda de madera. Ellos todavía están tratando de averiguar el misterioso motivo por el que vengo, según ellos, “escapando” de Bahía. (?!)
También por medio del Peti, conocí a Mercedes: mujer de mundo como pocas he conocido, con espíritu altruista y solidario, dueña de un gran talento y buen gusto en artes como el telar mapuche, plástica y múltiples manualidades.Ella me integró a su grupo de amigos invitándome a ayudarla a preparar y saborear mi primera Bourguignon.
Allí estaban Marcelo (amante de las artes culinarias telúricas: hay que verlo en acción sacando bruto asado pa’ 24 famélicos obreros de la construcción) y Verónica (casi una paraguayita, ducha en exquisiteces reposteriles presentes, por ejemplo, en mi último cumpleaños), el otro Marcelo (barman casi profesional creador del exclusivo “lemonchampchelo”) y Yesica con su torta voladora realmente “impresionante” (¡Por Dióh!! ¡¿Qué’h lo que éh’eso?!) .
Marcelo (el de Vero) me presentó a Leandro, quien me brindó la primera oportunidad de trabajo fijo: una obra en construcción en las orillas del Nahuel Huapi.
En ese trabajo me tocó conocer a Raúl, capataz experto en cultivar la paciencia con mis llegadas tarde, mis preguntas sobre cada tarea que me encomienda y con mis consultas sobre presupuestos varios.
Ahí también conocí a Martín (coterráneo, aurinegro él), quien más de una vez me bancó los puchos y me regaló una flor de trucha arco iris, pescada por él mismo, a la parrilla.
Mis otros compañeros de laburo son esos dos inadaptados de el negro (que, como los pibes, se tapa la boca con el buzo para decir chistes pavos) y el gringo (que sostiene que “no se puede ser TAN pelotudo y yo le respondo “se puede gringo, SE PUEDE”), quienes se la pasan cagándose de risa de mis torpezas laborales.
Por Juanjo, pude conocer a Horacio, el dueño del hostel Cóndor Andino (al que recomiendo altamente si andan alguna vez por Bariloche) donde viví casi un mes.
En ese hostel trabajan Charly, guitarrero viejo, cocinero de aquellos que hacen papas al horno con harina en vez de aceite (buenísimas) y poseedor de una carcajada envidiable (tanto como su proyecto de viajar por toda Latinoamérica junto a Carolina)…
Leo, protocolístico porteño abarilochado de un excelente sentido del humor y sorprendente dominio del idioma inglés en su versión lunfa (p.e: “is walking?” para preguntarle a un huésped si la pc funciona o “for nóZZing” en respuesta a un thanks)…
Y Carina, mujer de pocas (muy pocas) palabras pero siempre con una sonrisa que hace bien.
Entre medio, tuve la suerte de conocer a Ariel, quien me regaló ese encendedor a prueba de vientos patagónicos;
Carina y Marcelo (amigos de una amiga de un amigo que nos presentó), artesanos de la feria que siempre están listos para recibirme mate en mano;
Osky y Marisa, que nos agasajaron primero con unos choritos de putamádre y después con un pechito de cerdo pa’l aplauso.
Desde el 11 de setiembre de 2007 estoy en Bariloche y desde ese día siempre ando con mi sombrero… desde ese día he pasado por momentos realmente inolvidables por maravillosos y también pasé por los otros…
A cada uno de los que fui mencionando, de algún modo u otro, en mayor o menor medida, les debo algo:
la posibilidad de seguir viviendo contento en Bariloche.
Por eso… no puedo más que ponerme de pie, mirarlos directo a los ojos y quitarme mi sombrero un momento para decirles…
GRACIAS.
Y aquí me quedo.
PD:Y también están los que conocí yo solito, sin que nadie me los presentara…
Benjamín y Mario, dos canarios NO españoles que se las traen y andan por ahí recorriendo el norte argentino correteando a algunas argentinas norteñas…
Javier, pintoresco platense fanático de gimnasia que espero le esté yendo muy bien con “aquello”…
Román y Julia, una pareja de esquelianos que me gustaría volver a ver…
Imbal, una morocha israelí de una belleza dificilísima que me impactó sin miramientos y cruelmente casada hacía muy poco…
Agustina y Guido, dos hermanitos TAN parecidos ellos … buenos cocineros ambos…
Y todos aquellos que me vieron cara de encargado de Cóndor Andino hostel, acudiendo a mí sólo para escucharme decir: “I don’t work here…”
Mención aparte:
Marion (casi “rubia” ella) y Guillaume (fotógrafo “profesional” él) novios ambos, franceses ellos, que me enseñaron a hacer creppes, que me tomaron fotos saltando al vacío, con quienes nos escondimos alguna porción de torta y quienes me invitaron a ser partícipe de su sueño…
allí estaré.
Playa bonita.
Y en realidad no es una playa! Es un montón (importante montón) de piedras de todos colores y tamaños a orillas del lago Nahuel Huapi… pero acá la llaman Playa Bonita. Y cómo no recordarte al pasear pór ella? Inevitable.
De todas esas piedras elegí una, sólo una… Y es que tuve un motivo…
estaba reflexionando y tomando una desición importante, me estaba dando cuenta de que éste es EL lugar que elijo. Acá es donde quiero vivir, vivir hasta morir envejeciendo.
En ese preciso instante tomé la piedrita y pensé: esta piedra siempre estará conmigo para recordarme en cada momento de esta decisión, de este momento… en fin: para no olvidarme de este momento.
piedra importante… Bonita piedra.
y vos? llevás alguna piedra en tu bolsillo?
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